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Nacional

Carolina Leitao, alcaldesa de Peñalolén: “Es falso que se vaya a restringir la libertad de circulación de los menores en la calle”

La jefa comunal se distancia de las críticas hechas contra la consulta municipal sobre horarios de restricción a menores en las calles y explica el plan que busca aplicar en su comuna.

Carolina Leitao, alcaldesa de Peñalolén: “Es falso que se vaya a restringir la libertad de circulación de los menores en la calle”
Por 3 de Julio de 2019

Una consulta organizada conjuntamente por ocho comunas del país -Quilpué, Antofagasta, Las Condes, La Reina, Lo Barnechea, Peñalolén, La Florida y Colina- buscaban entre otras cosas establecer un “horario límite” para que menores de edad puedan estar en la vía pública. La votación fue hecha a través de internet y en ella participaron 120.772 personas, un 8,9% del padrón total.

En Peñalolén participó el 23% de quienes votaron en la última elección municipal, explica la alcaldesa de esa comuna, Carolina Leitao (DC), a EL DÍNAMO. “Nadie estuvo impedido de votar, fue una votación digital. Quienes no votaron es porque no les interesaba o creyeron que otras personas tenían derecho a decidir por ellas”, afirma, agregando que la gente “sabía de la consulta porque al menos nosotros hicimos mucha difusión pública”.

Leitao defiende la consulta realizada y se distancia de las caricaturas que han existido de este proceso, inspirado en el modelo de Islandia, cuyo objetivo es reducir los niveles de consumo de alcohol y drogas, principalmente. “Cuando uno establece eso como prioridad y como foco, uno de los factores de riesgo -lo que se ve reflejado en la encuesta que hicimos- es el tema del horario“, apunta.

“Si nosotros regulamos estos horarios para poner de acuerdo a las familias o centros de padres respecto de los horarios sugeridos, entendemos que esto se va a transformar en un factor protector. Esto se ha visibilizado sobre si los niños pueden o no andar circulando en la calle en la noche y la verdad es que esto tiene varias aristas, porque en la práctica lo que nosotros queremos es regular, por ejemplo, los horarios de las fiestas y que éstas tengan un horario único para que todos se vayan a la misma hora. Que las juntas de vecinos autoricen una fiesta o cumpleaños hasta cierta hora”, explica.

Y agrega: “Es más que solo andar en la calle persiguiendo niños que puedan estar en la calle a determinada hora. ¿A mí me importa importa que haya un niño en la calle a las 3 de la mañana o es problema de sus papás? Nosotros entendemos que esto tiene que ser una responsabilidad comunitaria. Al menos tenemos que preguntarles qué están haciendo, por qué no están en sus casas, a dónde van, si quieren que los ayudemos o llamemos a sus papás. Hacerse parte del problema”.

-Una de las mayores críticas ha sido que esto es tapar el sol con un dedo, porque el problema de fondo es más profundo que solo un horario.

-Más que tapar el sol con un dedo es decir hagámonos cargo de algunos de los factores de riesgo de una manera concreta. Yo comparto que ésta no es la única medida y no lo vamos a resolver llevándolo a cero, sino que buscamos disminuir el consumo. En una de varias medidas que tenemos que implementar, una de ellas sobre el apoyo a la parentalidad. Yo creo que la mitad de las críticas son caricaturas y no cosas que hayamos planteado.

-¿Cuáles, por ejemplo?

-Que me digan que yo haya dicho alguna vez que voy a restringir la libertad de circulación de los menores en la calle. Eso es falso. No tenemos facultades, es inconstitucional. Lo que nosotros estamos haciendo es fijar un horario sugerido y establecer un apoyo a los menores, desde la protección y no la criminalización. Puede ser hasta popular hablar de un toque de queda, pero ésa no es la orientación de Peñalolén.

-Si en Peñalolén se encuentran a un menor de edad y pese a la sugerencia no se quieren ir a sus casas, ¿qué ocurre?

-Nosotros tenemos una obligación legal: si yo me encuentro un niño en la calle que es menor de edad, tengo la responsabilidad de hacerme cargo. Hoy existen las OPD (Oficina de Protección de Derechos de Infancia) y cuando un niño está sufriendo vulneración de derecho, maltrato o abuso, tengo la obligación de denunciar.

-Pero eso es distinto a que un menor de 18 años esté carreteando en la calle…

-Si yo veo a un niño en la calle, yo no sé si está carreteando, delinquiendo, está abandonado o lo echaron de la casa. Yo tengo que acercarme y preguntarle qué está haciendo ahí. No puedo adivinar por qué está ahí. Si el niño me dice que está ahí porque sus papás están drogándose en la casa, a la OPD. Si está carreteando, bueno, establecer una conversación distinta que tiene que ver con las facultades que tenemos. Nunca he dicho nada respecto a la restricción de las libertades, jamás. No creo en eso.

-Si un joven de 17 años rechaza irse a su casa, ¿qué ocurre ahí? ¿Media vuelta y se van?

-Tenemos que sugerirle, no lo podemos obligar a nada.Yo creo que ésa es la parte menos eficiente de esta tarea. Si me preguntas si va a ser un foco de preocupación andar persiguiendo niños en la calle, no. Peñalolén nos dijo cosas mucho más interesantes en la consulta, como mayor fiscalización a la venta de alcohol, limitar los horarios de venta de alcohol en la comuna, más apoyo para la crianza. Hay muchas acciones previas que se hacen y por eso digo que se ha hecho una caricatura. Hoy solo se habla de eso, pese a ser un plan de acción con actividades, ir a los colegios de la comuna para hablar este tema con los centros de padres.

“Yo tengo una hija de 16 años y cuando no le doy permiso para una fiesta o hasta la 1, me dice que soy latera, que a la Juanita la van a ir a buscar a las 3. Entonces, ¿y si nos ponemos de acuerdo todos los papás y se fija un horario para todos a las 2, así evitamos andar poniendo normas distintas? Esos son acuerdos comunitarios en que se basa el modelo islandés. Obvio ha quedado grabada otra imagen sobre esta consulta, porque hay alcaldes como Joaquín Lavín que han propuesto brigadas, pero nuestro enfoque no es ése”, explica.

De acuerdo a la alcaldesa, quienes podrían hoy sugerir a los menores que no estén en las calles son los funcionarios e inspectores municipales, aunque también actores comunitarios. “Yo veo que hay miedo a tomar acciones frente a un tema que nos está matando. Y ojo que hay diferencias. Hay alcaldes como el de Quilpué que ha ido mucho más allá (con un toque de queda a menores en la calle) e incluso ha cruzado la línea de lo que se puede hacer. Pero no nos digan a todos que hacemos lo mismo”, dice.

Leitao concluye: “A mí me parece insólito en este país que haya un acuerdo social para decirle a los niños con etiquetas para advertir lo dañino que es el azúcar y la sal, que me parece súper bien, pero que no tengamos un acuerdo para advertir sobre lo dañino que es el consumo de alcohol y drogas. Es un contrasentido. Hay que hacer algo y a quienes nos hemos atrevido a hacer algo nos dado como caja”.

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